Heliski: esquí en remotos rincones del planeta

Heliski es esquí fuera de pista y se diferencia del esquí regular en el modo de ascenso. El medio no es una silla, una góndola u otro tipo de lift, sino que se alcanza la altura en helicóptero. Esta práctica permite acceder a sitios remotos, sin todo el esfuerzo que implica escalar la montaña, a sitios de nieve virgen y a los más bellos paisajes naturales que sólo se ven desde el cielo.
Los que practican heliski buscan las mejores condiciones de terreno y nieve, que no se encuentran en el terreno manipulado por el hombre y la nieve pisada de los centros de esquí. En particular la suave nieve polvo, pero también largos trayectos de descenso, la naturaleza, las pendientes pronunciadas y los bosques añejos, atraen a estos deportistas extremos.
La compañía de un guía y del helicóptero ofrecen protección al esquiador. El principal riesgo de este deporte son las avalanchas, es por ello que las operadoras de heliski emplean guías y pilotos entrenados para evaluar las condiciones de la nieve, la estabilidad del terreno, el clima y otros riesgos.
Historia del heliski
Se cree que el heliski comienza con Hans Gmoser, un guía austríaco que emigró a Canadá. Por el año 1965 comenzó a practicar heliski en las montañas Bugaboo de British Columbia, con su compañía Canadian Mountain Holidays. Sin embargo, hay fotografías antiguas de los años 50, que evidencian que ya se practicaba el deporte en Alaska, Wyomig y Utah.
A partir de la década del 60´, el heliski se volvió una actividad cada vez más popular. Cantidad de operadoras se establecieron en Canadá, que actualmente constituye el principal centro a nivel mundial para practicar este deporte extremo.
Otros países del mismo continente se fueron sumando a esta interesante propuesta: Estados Unidos, Argentina y Chile. Así mismo en otras partes del mundo se adoptó esta modalidad de ascenso, como Nueva Zelanda, Nepal, Turquía, Rusia, Suiza, Finlandia, Suecia e Islandia.